MOËHR
À Propos
Fundada en 1881 en el Grand Hôtel de Montecarlo, Moëhr elabora fragancias en Francia e Italia utilizando fórmulas cortas, técnicas modernas de extracción y un riguroso compromiso con la obtención ética. Arraigado en la herencia pero teñido de recuerdos de la infancia, Moëhr evoca un mundo surrealista y discreto, definido por un toque de picardía, un toque de misterio y un toque gourmand
Heritage
En Montecarlo, bajo la dirección de César Ritz, una asamblea de artesanos, entre ellos Néstor Moëhr, trabajó codo con codo dentro del Grand Hôtel, cada uno aportando su oficio a un estándar colectivo de excelencia. Este entorno se convirtió en una referencia para una organización basada en la discreción y la anticipación frente a la exhibición. Los invitados eran conocidos por su nombre, se observaban las preferencias, se recordaban los rituales y se les prestaba el cuidado como algo habitual.
Nestor Moëhr se convierte en Caballero de la Orden de San Carlos, presidente de la cámara de comercio, oficial de la Academia y funda una institución en su propio honor: la Perfumería de Montecarlo. Durante el siglo siguiente, la reputación de esta institución se extiende mucho más allá del Principado y por toda Europa, hasta que el inesperado cierre del Grand Hôtel se lleva consigo un secreto bien guardado, un vestigio de aquella época dorada: el de su perfumista, Moëhr.
Para ofrecer Fragancias finas a distinguidos invitados
Moëhr fue renovado en 2026 por los hermanos Vincent y Nicolas Poylo, abriendo un nuevo capítulo en la historia de la Parfumerie de Montecarlo, originalmente fundada por el perfumista Nestor Moëhr. Concebido como un espacio para la exploración, Moëhr se inspira en los recuerdos compartidos de dos hermanos que crecieron en un hotel. Esta perspectiva propone un enfoque creativo claro, arraigado en la referencia cultural y sostenido por un estándar de artesanía intransigente. La percepción se replantea. Se revisitan las formas, se ajustan las proporciones y se codifican los nombres, cada elección se toma por la curiosidad constante. Arraigado en años de investigación y reflexión, Moëhr define un lugar distinto para fragancias de formulación breve, que evolucionan en continuidad con la visión original para ofrecer finas fragancias a distinguidos invitados.
Colección
La colección presenta una serie de fragancias coleccionables interpretadas a través del lenguaje de la gastronomía. En 1894, el chef Auguste Escoffier se unió al Grand Hôtel de Montecarlo, transformando sus cocinas en talleres de precisión, donde se reinventaban platos clásicos en homenaje a invitados distinguidos. Las recetas se aclaraban y despojaban de excesos, revelando la expresión pura de cada ingrediente, servido al estilo ruso en la mejor cubertería. Esta revolución dio origen a la gastronomía moderna bajo la mirada de Moëhr, creando fragancias, como un gran plato, concebidas en torno a un puñado de ingredientes excepcionales, formulados con respeto a nuestra tradición. Cada fragancia lleva el nombre de un huésped imaginario. Para presentarlas, Moëhr escenifica un servicio burlesco: junto a sus frascos, sobre la cubertería más fina de la casa, se disponen los platos y manjares emblemáticos del Grand Hôtel, cuyos colores y sabores reflejan las facetas olfativas de cada fragancia.