Lascia Ch'io Pianga
La undécima fragancia de Filippo Sorcinelli ensalza la carrera hacia la libertad.
Concentración: Extrait de Parfum
Familias: floral, almizcle.
Evolución Armónica
Sujeto: Lila, Jazmín, Gardenia, Ylangylang, Iris
Contra sujeto: Tuberosa, Clavel
Cola: Bálsamo de Tolù, Almizcles
*Respetamos la estructura de la fragancia según el autor, en lugar de la pirámide francesa clásica.
La chispa emocional inicial de este nuevo proyecto sigue siendo el pentagrama, como lo demuestra la decoración de la botella: es la música que se mueve, que desciende como lágrimas para generar el deseo de libertad: el aria de Rinaldo de Haendel "Lascia ch'io pianga”.
En realidad es sólo la génesis, ya que el proyecto evoluciona, abriendo un camino mucho más articulado: el concepto de conquista de un don precioso que todo ser humano posee y que hoy más que nunca se convierte en un valor fundamental.
Filippo Sorcinelli quiere contar su recorrido humano y artístico a través de la difícil conquista de este "absoluto", lejos de múltiples esclavitudes: modas, publicidad, prejuicios. Sólo nos damos cuenta de lo importante que es la libertad cuando ella misma falla. Y es a través de las experiencias de cada uno que se supera el límite de los prejuicios para correr en línea recta sobre una extensión simbólicamente verde indicada por una luna que acompaña y baña nuestros rostros con una luz cálida y envolvente.
La libertad, voz dolorosa, sin embargo, no significa hacer siempre arbitrariamente lo que uno quiere, ya que siempre debe aceptar derechos y valores.
Es ese canto nuevo que también nos hace conscientes de los límites, es ese suspiro lejos del aliento que desata los enredos de nuestras incertidumbres para indicar definitivamente nuestra vocación.
Las cosas buenas son imágenes que desaparecen de nuestra mente. Son partes de nosotros perdidas en el bosque de los hábitos. Pero el dolor permanece y describe lo que no se puede elegir. Tal vez no quiero olvidar tal vez no suceda Quiero sentirme diferente.
Sólo libre.
Recuerdo llorar porque es más fuerte que olvidar. Pero irse es más dulce que quedarse. No quiero vivir con miedo de lo que viene de la oscuridad o de lo que dejé atrás. Soy quien quería ser incluso cuando no era yo quien hablaba.
Fueron lágrimas a la luna siempre subidas como oración esculpiendo mi destino. Suspiro con orgullo un solo salto hacia el drama para no soltar las emociones. Así que sigo mi camino con aroma a esmeralda dondequiera que me lleve.
Es una promesa mutua, un juramento, un grito, una sinceridad, un himno valiente.
Creo firmemente y nunca lo olvido.
