Yummy Jam
Yummy Jam
Ramon Monegal

Yummy Jam

Gozo, Disfrute, Naturalidad.

Concentración: Eau de Parfum
Familia Olfativa: gourmand

Notas de Salida: Bergamota, Cacao, Café. 
Notas de Corazón: Koumalactone, Tonka, Almizcle, 
Notas de Fondo: Sándalo, Jazmín. Vainilla, Azúcar quemada

Formato
180,00 €
Impuestos incluidos

No escondas el placer, solo perfúmate pues éste no se ve.
Qué es el placer sino una breve alteración de la monotonía. Perseguido, prohibido, culpable o consentido. Constantemente buscado, pocas veces confesado, pero siempre imaginado. Fantasia o realidad, da rienda suelta a tu voluntad pues solo tienes que pulsar y este te consiente, te permite y te provoca. Es un placer adulto en forma de perfume: hedonista, lúcido y sin castigo.
Dosis Olfativa Que Despierta Placer Puro. Desinhibidor De La Culpa.
Dosis Recomendada: 2 sprays después de cada comida. Placer sin culpa.

Cookie Monster: 
El monstruo de las galletas es un personaje que encarna el gozo y el disfrute de manera muy genuina y natural. Su pasión desenfrenada por las galletas refleja un disfrute puro y auténtico. El personaje representa ese placer puro, esa conexión con lo simple y ese disfrute sin restricciones.

Monegal ft. Caravaca
Esta serie propone un recorrido por distintos estados emocionales a través de un lenguaje pop contemporáneo. Cada obra pictórica representa una disposición interior —valentía, alegría, conexión, diferencia, confianza o gozo— entendida no como un concepto abstracto, sino como una experiencia posible. Las pinturas se activan mediante perfumes concebidos como detonantes sensoriales. El olor no acompaña a la imagen, la atraviesa. Actúa como un impulso invisible que despierta memoria, emoción y cuerpo, ampliando la percepción más allá de lo visual. Imagen y aroma dialogan para invitar al espectador a detenerse, respirar y experimentar. La obra no se completa en la mirada, sino en la vivencia. En un contexto de estímulo constante, la serie propone una pausa: un espacio donde sentir, también es una forma de entender.

Miguel Caravaca (1979, Madrid) es un artista plástico que trabaja habitualmente las pinturas acrílicas sobre lienzos, generalmente de gran formato. En un ejercicio profético y visionario aproxima las pinturas de culto eclesiástico con Hollywood, pasa del punk a la tragedia griega o del goticismo al teatro del absurdo. En su mundo da la impresión de que cualquier cosa puede aparecer; toreros, princesas, parejas besándose, flamencas, soldados de la guardia real, la virgen de la Paloma, Rocky Balboa o Madama Butterfly. El trabajo que propone el artista es construido a partir de la búsqueda de las sensaciones, que pretende encender en el espectador el mecanismo del disfrute estético creando un espacio entre el instante de la percepción sensorial y el del mensaje universal de la belleza.

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